E
viendo que le traian a colacion sus delitos e crueldades pasadas,
que el habia usado entre sus Yndios y enemigos en el tiempo
pasado, de lo cual ninguno era Juez, sino Dios; queriendo saber
la verdad e por excusar tan notorios danos como se esperaban que
habian de proceder matando aquel Senor se ofrecieron cinco
hidalgos de ir en persona a saber y ver si venia aquella gente de
guerra que los falsos inventores e sus mentirosas espias
publicaban, a dar en los Cristianos; en fin el Gobernador (que
tambien se puede creer que era enganado) lo obo por bien; e
fueron el Capitan Hernando de Soto, el Capitan Rodrigo Orgaiz, e
Pedro Ortiz, e Miguel de Estete, e Lope Velez a ver esos enemigos
que decian que venian; e el Gobernador les dio una Guia o Espia,
que decia que sabia donde estaban; e a dos dias de camino se
despeno la guia de un risco, que lo supo muy bien hacer el Diablo
para que el dano fuese mayor; pero aquellos cinco de caballo que
he dicho pasaron adelante hasta que llegaron al lugar donde se
decian que habian de hallar el egercito contrario, e no hallaron
hombre de guerra, ni con armas algunas, sino todos de paz; e
aunque no iban sino esos pocos cristianos que es dicho les
hicieron mucha fiesta por donde andubieron, e les dieron todo lo
que les pidieron de lo que tenian para ellos e sus criados, e
Yndios de servicio que llevaban; por manera que viendo que era
burla, e muy notoria mentira e falsedad palpable, se tornaron a
Cajamalca donde el Gobernador estaba; el cual ya habia fecho
morir al Principe Atabaliva se que la historia lo ha contado; e
como llegaron al Gobernador hallaronle mostrando mucho
sentimiento con un gran sombrero de fieltro puesto en la cabeza
por luto e muy calado sobre los ojos, e le digeron: Senor, muy
mal lo ha fecho V.
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