Publicado por toda la tierra su muerte, la gente
comun, y de pueblos venian donde el dicho Gobernador estaba a dar
la obediencia a S. Mag.; pero los capitanes y gente de guerra que
estaban en Xauxa y en el Cuzco, antes se rehicieron, y no
quisieron venir de paz. Aqui acaecio la cosa mas estrana que se
ha visto en el mundo, que yo vi por mis ojos, y fue; que estando
en la iglesia cantando los oficios de difuntos a Atabalipa,
presente el cuerpo, llegaron ciertas senoras hermanas y mugeres
suyas, y otros privados con grand estruendo, tal que impidieron
el oficio, y dijeron que les hiciesen aquella fiesta muy mayor,
porque era costumbre cuando el grand senor moria, que todos
aquellos que bien le querian, se enterrasen vivos con el: a los
cuales se les respondio, que Atabalipa habia muerto como
cristiano, y como tal le hacian aquel oficio, que no se habia de
hacer lo que ellos pedian, que era muy mal hecho y contra
cristianidad; que se fuesen de alli, y no les estorbasen, y se le
dejasen enterrar, y ansi se fueron a sus aposentos, y se
ahorcaron todos ellos y ellos. Las cosas que pasaron en estos
dias, y los extremos y llantos de la gente son muy y largas
prolijas, y por eso diran aqui.
Oviedo, Historia General de las Indias, Ms., lib. 46, cap. 22.
Cuando el Marques Don Francisco Pizarro tubo preso al gran Rev
Atabaliva le aconsejaron hombres faltos de buen entendimiento,
que le matase, o el obo gana, porque como se vieron cargados de
oro parecioles que muerto aquel Senor lo podian poner mas a su
salvo en Espana donde quisiesen e dejando la tierra, y que
asimismo serian mas parte para se sustener en ella sin aquel
escrupuloso impedimento, que no conservandose la vida de un
Principe tan grande, e tan temido e acatado de sus naturales, y
en todas aquellas partes; e la esperiencia ha mostrado cuan mal
acordado e peor fecho fue todo lo que contra Atabaliva se hizo
despues de su prision en le quitar la vida, con la cual demas de
deservirse Dios quitaron al Emperador nuestro Senor, e a los
mismos Espanoles que en aquellas partes se hallaron, y a los que
en Espana quedaron, que entonces vivian y a los que aora viven e
naceran innumerables tesoros, que aquel Principe les diera; e
ninguno de sus vasallos se mobiera ni alterara como se alteraron
e revelaron en faltando su Persona.
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