Los que traian las
andas, e los Caciques que venian al rededor del, nunca lo
desampararon hasta que todos murieron al rededor del: el
Gobernador salio e tomo a Atabaliva, e por defenderle le dio un
cristiano una cuchillada en una mano. La gente siguio el alcance
hasta donde estaban laos Yndios con armas; no se hallo en ellos
resistencia alguna, porque ya era recogieronse todos al Pueblo
donde el Gobernador quedaba.
No. IX
Account Of The Personal Habits Of Atahuallpa; Extracted From The
Ms. Of Pedro Pizarro.
[This minute account of the appearance and habits of the captive
Inca is of the most authentic character, coming, as it does, from
the pen of one who had the best opportunities of personal
observation, during the monarch's imprisonment by his Conquerors.
Pizarro's Ms. is among those recently given to the world by the
learned Academicians Salva and Baranda.]
Este Atabalipa ya dicho hera indio bien dispuesto, de buena
persona, de medianas carnes, no grueso demasiado, hermosso de
Rostro y grave en el, los ojos encarnizados, muy temido de los
suyos. (Acuerdome que el Senor de Guaylas le pidio licencia para
yr a ver su tierra, y se la dio, dandole tiempo en que fuese y
viniese limitado. Tardose algo mas, y cuando bolvio, estando yo
presente, llego con vn presente de fruta de la tierra, y llegado
que fue a su presencia empeco a temblar en tanta manera que no se
podia tener en los pies. El Atabalipa alco la caveza vn poquito
y sonrriendose le hizo sena que se ffuese.
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