Pues visto el
marquez don Francisco Picarro las dos andas, no conosciendo qual
hera la de Atabalipa, mando a Joan Picarro su hermano fuese con
los peones que tenia a la vna, y el yria a la otra. Pues mandado
esto, hizieron la sena al Candia, el qual solto el tiro, y en
soltandolo tocaron las trompetas, y salieron los de acavallo de
tropel, y el marquez con los de a pie, como esta dicho, tras
dellos, de manera que con el estruendo del tiro y las trompetas y
el tropel de los cavallos con los cascaveles los yndios se
embararon y se cortaron. Los espanoles dieron en ellos y
empecaron a matar, y fue tanto el miedo que los yndios ovieron,
que por huir, no pudiendo salir por la puerta, derribaron vn
lienzo de vna pared de la cerca de la plaza de largo de mas de
dos mil passos y de alto de mas de vn estado. Los de acavallo
fueron en su seguimiento hasta los banos, donde hizieron grande
estrago, y hizieran mas sino les anochesciera. Pues bolviendo a
don Francisco Picarro y a su hermano, salieron, como estava
dicho, con la gente de a pie: el marquez fue a dar con las andas
de Atabalipa, y el hermano con el senor de Chincha, al qual
mataron alli en las andas; y lo mismo fuera del Atabalipa sino se
hallara el marquez alli, porque no podian derivalle de las andas,
que aunque matavan los yndios que las tenian, se metian luego
otros de Reffresco a sustentallas, y desta manera estuvieron vn
gran rrato fforcejando y matando indios, y de cansados vn espanol
tiro vna cuchillada para matalle, y el marquez don Francisco
Picarro se la rreparo, y del rreparo le hinio en la mano al
marquez el espanol, queriendo dar al Atabalipa, a cuya caussa el
marquez dio bozes diciendo: Nadie hiera al indio so pena de la
vida.
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