En este vino la
noche muy presto, y la gente se recogio, y Atabalipa se puso en
una casa de piedra, que era el templo del sol, y asi se paso
aquella noche con grand regocijo y placer de la vitoria que
nuestro Senor nos habia dado, poniendo mucho recabdo en hacer
guardia a la persona de Atabalipa para que no volviesen a
tomarnosle. Cierto fue permision de Dios y grand acertamiento
guiado por su mano, porque si este dia no se prendiera, con la
soberbia que trahia, aquella noche fueramos todos asolados por
ser tan pocos, como tengo dicho, y ellos tantos.
Pedro Pizarro, Descubrimiento y Conquista de los Reynos del Peru,
Ms.
Pues despues de aver comido, que acavaria a hora de missa mayor,
enpeco a levantar su gente y a venirse hazia Caxamalca. Hechos
sus esquadrones, que cubrian los campos, y el metido en vnas
andas enpeco a caminar, viniendo delante del dos mil yndios que
le barrian el camino por donde venia caminando, y la gente de
guerra la mitad de vn lado y la mitad de otro por los campos sin
entrar en camino: traia ansi mesmo al senor de Chincha consigo en
vnas andas, que parescia a los suyos cossa de admiracion, porque
ningun yndio, por senor principal que fuese, avia de parescer
delante del sino fuese con vna carga a cuestas y descalzo: pues
hera tanta la pateneria que traian d' oro y plata, que hera cossa
estrana lo que reluzia con el sol: venian ansi mesmo delante de
Atabalipa muchos yndios cantando y danzando. Tardose ste senor
en andar esta media legua que ay dende los banos a donde el
estava hasta Caxamalca, dende ora de missa mayor, como digo,
hasta tres oras antes que anochesciese.
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