Visto esto
por el Frayle y lo poco que aprovechaban sus palabras, tomo su
libro, y abajo su cabeza, y fuese para donde estaba el dicho
Pizarro, casi corriendo, y dijole: No veis lo que pasa: para que
estais en comedimientos y requerimientos con este perro lleno de
soberbia, que vienen los campos llenos de Indios? Salid a el, -
que yo os absuelvo. Y ansi acabadas de decir estas palabras que
fue todo en un instante, tocan las trompetas, y parte de su
posada con toda la gente de pie, que con el estaba, diciendo:
Santiago a ellos; y asi salimos todos a aquella voz a una, porque
todas aquellas casas que salian a la plaza tenian muchas puertas,
y parece que se habian fecho a aquel proposito. En arremetiendo
los de caballo y rompiendo por ellos todo fue uno, que sin matar
sino solo un negro de nuestra parte, fueron todos desbaratados y
Atabalipa preso, y la gente puesta en huida, aunque no pudieron
huir del tropel, porque la puerta por do habian entrado era
pequena y con la turbacion no podian salir, y visto los traseros
cuan lejos tenian la acoxida y remedio de huir, arrimaronse dos o
tres mil dellos a un lienso de pared, y dieron con el a tierra el
cual salia al campo porque por aquella parte no habia casas y
ansi tubieron camino ancho para huir; y los escuadrones de gente
que habian quedado en el campo sin entrar en el pueblo, como
vieron huir y dar alaridos, los mas dellos fueron desbaratados y
se pusieron en huida, que era cosa harto de ver, que un valle de
cuatro o cinco leguas todo iba cuaxado de gente.
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