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Prescott, William Hickling, 1796-1859

"History of the Conquest of Peru; with a preliminary view of the civilization of the Incas"

Adelante trataremos quantas suertes
havia de estos Mitimaes y hacian los unos y entendian los otros.
No. IV.
Extract From The Last Will And Testament Of Mancio Sierra
Lejesema, Ms.
[The following is the preamble of the testament of a soldier of
the Conquest, named Lejesema. It is in the nature of a death-bed
confession; and seems intended to relieve the writer's mind, who
sought to expiate his own sins by this sincere though tardy
tribute to the merits of the vanquished. As the work in which it
appears is rarely to be met with, I have extracted the whole of
the preamble.]
Verdadera confesion y protestacion en articulo de muerte hecha
por uno de los primeros espanoles conquistadores del Peru,
nombrado Mancio Sierra Lejesema, con su testamento otorgado en la
ciudad del Cuzco el dia 15 de Setiembre de 1589 ante Geronimo
Sanchez de Quesada escribano publico: la qual la trae el P. Fr.
Antonio Calancha del orden de hermitanos de San Agustin en la
cronica de su religion en el lib. 1, cap. 15, folio 98, y es del
tenor siguiente.
"Primeramente antes de empezar dicho mi testamento, declaro que
ha muchos anos que yo he deseado tener orden de advertir a la
Catolica Majestad del Rey Don Felipe, nuestro Senor, viendo cuan
catolico y cristianisimoes, y cuan zeloso del servicio de Dios
nuestro Senor, por lo que toca al descargo de mi anima, a causa
de haber sido yo mucho parte en descubrimiento, conquista, y
poblacion de estos Reynos, cuando los quitamos a los que eran
Senores Ingas, y los poseian, y regian como suyos propios, y los
pusimos debajo de la real corona, que entienda su Majestad
Catolica que los dichos Ingas los tenian gobernados de tal
manera, que en todos ellos no habia un Ladron ni hombre vicioso,
ni hombre holgazan, ni una muger adultera ni mala; ni se permitia
entre ellos ni gente de mal vivir en lo moral; que los hombres
tenian sus ocupaciones honestas y provechosas; y que los montes y
minas, pastes, caza y madera, y todo genero de aprovechamientos
estaba gobernado y repartido de suerte que cada uno conocia y
tenia su hacienda sin que otro ninguno se la ocupase o tomase, ni
sobre ello habian pleytos; y que las cosas de guerra, aunque eran
muchas, no impedian a las del Comercio, ni estas a las cosas de
labranza, o cultivar de las tierras, ni otra cosa alguna, y que
en todo, desde lo mayor hasta lo mas menudo, tenia su orden y
concierto con mucho acierto: y que los Ingas eran tenidos y
obecidos y respetados de sus subditos como gente muy capaz y de
mucho Gobierno, y que lo mismo eran sus Gobernadores y Capitanes,
y que como en estos hallamos la fuerza y el mando y la
resistencia para poderlos sugetar e oprimir al servicio de Dios
nuestro Senor y quitarles su tierra y ponerla debaxo de la real
corona, fue necesario quitarles totalmente el poder y mando y los
bienes, como se los quitamos a fuerza de armas: y que mediante
haberlo permitido Dios nuestro Senor nos fue posible sujetar este
reyno de tanta multitud de gente y riqueza, y de Senores los
hicimos Siervos tan sujetos, como se ve: y que entienda su
Magestad que el intento que me mueve a hacer esta relacion, es
por descargo de mi conciencia, y por hallarme culpado en ello,
pues habemos destruido con nuestro mal exemplo gente de tanto
gobierno como eran estos naturales, y tan quitados de cometer
delitos ni excesos asi hombres como mugeres, tanto por el Indio
que tenia cien mil pesos de oro y plata en su casa, y otros
indios dejaban abierta y puesta una escoba o un palo pequeno
atravesado en la puerta para senal de que no estaba alli su
dueno, y con esto segun su costumbre no podia entrar nadie
adentro, ni tomar cosa de las que alli habia, y cuando ellos
vieron que nosotros poniamos puertas y llaves en nuestras casas
entendieron que era de miedo de ellos, porque no nos matasen,
pero no porque creyesen que ninguno tomase ni hurtase a otro su
hacienda; y asi cuando vieron que habia entre nosotros ladrones,
y hombres que incitaban a pecado a sus mugeres y hijas nos
tubieron en poco, y han venido a tal rotura en ofensa de Dios
estos naturales por el mal exemplo que les hemos dado en todo,
que aquel extremo de no hacer cosa mala se ha convertido en que
hoy ninguna o pocas hacen buenas, y requieren remedio, y esto
toca a su Magestad, para que descargue su conciencia, y se lo
advierte, pues no soy parte para mas; y con esto suplico a mi
Dios me perdone; y mueveme a decirlo porque soy el postrero que
mueve de todos los descubridores y conquistadores, que como es
notorio ya no hay ninguno sino yo solo en este reyno, ni fuera de
el, y con esto hago lo que pued para descargo de mi conciencia.


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