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Prescott, William Hickling, 1796-1859

"History of the Conquest of Peru; with a preliminary view of the civilization of the Incas"

Los que leyeren este
Libro y hubieren estado en el Peru, miren el Camino que ba desde
Lima a Xauxa por las Sierras tan asperas de Guayacoire y por las
montanas nevadas de Pavacaca, y entenderan los que a ellos lo
oyeren si es mas lo que ellos vieron que no lo que yo escrivo.
No. III.
Policy Observed By The Incas In Their Conquests; Taken From
Sarmiento's Relacion, Ms
Una de las cosas de que mas se tiene embidia a estos Senores, es
entender quan bien supieron conquistar tan grandes tierras y
ponerlas con su prudencia en tanta razon como los Espanoles las
hallaron quando por ellos fue descubierto este Reyno, y de que
esto sea asi muchas vezes me acuerdo yo estando en alguna
Provincia indomita fuera de estos Reynos oir luego a los mesmos
Espanoles yo aseguro que si los Yngas anduvieran por aqui que
otra cosa fuera esto, es decir no conquistaran los Yngas esto
como lo otro porque supieran servir y tributar, por manera que
quanto a esto, conozida esta la ventaja que nos hacen pues con su
orden las gentes vivian con ella y crecian en multiplicacion, y
de las Provincias esteriles hacian fertiles y abundantes en tanta
manera y por tan galana orden como se dira, siempre procuraron de
hacer por bien las cosas y no por mal en el comienzo de los
negocios, despues algunos Yngas hicieron grandes castigos en
muchas partes, pero antes todos afirman que fue grande con la
benevolencia y amicicia que procuraban el atraer a su servicio
estas gentes, ellos salian del Cuzco con su gente y aparato de
guerra y caminaban con gran concierto hasta cerca de donde havian
de ir, y querian conquistar, donde muy bastante mente se
informaban del poder que tenian los enemigos y de las ayudas que
podrian tener y de que parte les podrian venir favores y por que
Camino, y esto entendido por ellos, procuraban por las vias a
ellos posibles estorvar que no fuesen socorridos ora con dones
grandes que hacian ora con resistencias que ponian, entendiendo
sin esto de mandar hacer sus fuertes, los quales eran en Cerro o
ladera hechos en ellos ciertas Cercas altas y largas, con su
puerta cada una, porque perdida la una pudiesen pasarse a la otra
y de la otra hasta lo mas alto, y embiaban esanchas de los
Confederados para marcar la tierra y ver los caminos y conocer
del arte qe estaban aguardando y por donde havia mas
mantenimiento, saviendo por el camino que havian de llevar y la
orden con que havian de ir, embiabales mensageros propios con los
quales les embiaba a decir, que el los queria tener por parientes
y aliados, por tanto que con buen animo y corazon alegre se
salieser lo recevir y recevirlo en su Provincia, para que en ella
le sea dad obediencia como en las demas, y porqe lo hagan con
voluntad presentes a los Senores naturales, y con esto y con
otras buenas maneras que tenia entraron en muchas tierras sin
guerra, en las quales mandaban a la gente de guerra que con el
iba que no hiciesen dano ni injuria ninguna ni robo ni fuerza, y
si en tal Provincia no havia mantenimiento mandaba que de otra
parte se proveyese, porque a los nuebamente venidos a su servicio
no les pareciese desde luego pesado su mando y conocimiento, y el
conocerle y aborrecerle fuese en un tiempo, y si en alguna de
estas Provincias no havia ganado mandaba luego que les diese por
quenta tantas mil Cavezas, lo qual mandaban que mirasen mucho y
con ello multiplicasen para proberse de Lana para sus Ropas, y
que no fuesen osados de comer ni matar ninguna cria por los anos
y tiempo que les senalaba, y si havia ganado y tenian de otra
cosa falta era lo mismo, y si estaban en Collados y arenales bien
les hacian entender con buenas palabras que hiciesen Pueblos y
Casas en lo mas llano de las Sierras y laderas, y como muchos no
eran diestros en cultibar las tierras abecavanles como lo havian
de hacer imponiendoles en que supiesen sacar acequias y regar con
ellas los Campos, en todo los havian de proveer tan
concertadamente que quando entraba por amistad alguno de los
Yngas en Provincias de estas, en brebe tiempo quedaba tal que
parecia otra y los naturales le daban la obediencia consintiendo
que sus delegados quedasen en ellos, y lo mismo los Mitimaes; en
otras muchas que entraron de guerra y por fuerza de armas
mandabase que en los mantenimientos y Casas de los enemigos se
hiciese poco dano, diciendoles el Senor, presto seran estos
nuestros como los que ya lo son; como esto tenian conocido,
procuraban q.


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