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Prescott, William Hickling, 1796-1859

"History of the Conquest of Peru; with a preliminary view of the civilization of the Incas"

Todo el camino iban Yndios llimpiandolo, de tal manera que
ni yerba ni piedra no parecia, sino todo limpio y barrido.
Andaba cada dia cuatro leguas, o lo que el queria, paraba lo que
era servido, para entender el estado de su Reyno, oia alegremente
a los que con quejas le venian, remediando, y castigando a quien
hacia injusticias; los que con ellos iban no se desmandaban a
nada ni salian un paso del camino. Los naturales proveian a lo
necesario, sin lo cual lo havia tan cumplido en los depositos,
que sobraba, y ninguna cosa faltaba. Por donde iba, salian
muchos hombres y mujeres y muchachos a servir personalmente en lo
que les era mandalo, y para llebar las cargas, los de un pueblo
las llebaban hasta otro, de donde los unos las tomaban y los
otros las dejaban, y como era un dia, y cuando mucho dos, no lo
sentian, ni de ello recivian agravio ninguno. Pues yendo el
Senor de esta manera, caminaba por su tierra el tiempo que le
placia, viendo por sus ojos lo que pasaba, y proveyendo lo que
entendia que convenia, que todo era cosas grandes e importantes;
lo cual hecho, daba la buelta al Cuzco, principal Ciudad de todo
su imperio.
No. II.
Account Of The Great Road Made By The Incas Over The Plateau,
From Quito To Cuzco; Extracted From Sarmiento's Relacion, Ms.
Una de las cosas de que yo mas me admire, contemplando y notando
las cosas de estos Reynos, fue pensar como y de que manera se
pudieron hacer caminos tan grandes y sovervios como por el vemos,
y que fuerzas de hombres bastaran a lo hacer, y con que
herramientas y instrumentos pudieron allanar los montes y
quebrantar las penas para hacerlos tan anchos y buenos como
estan; por que me parece que si el Emperador quisiese mandar
hacer otro camino Real como el que ba del Quito al Cuzco o sale
del Cuzco para ir a Chile, ciertamte creo, con todo su poder,
para ello no fuese poderoso, ni fuerzas de hombres lo pudiesen
hacer, sino fuese con la orden tan grande que para ello los Yngas
mandaron que hubiese: por que si fuera Camino de cinquenta
leguas, o de ciento, o de doscientas, es de creer que aunque la
tierra fuera mas aspera, no se tu biera en mucho con buena
diligencia hacerlo; mas estos eran tan largos que havia alguno
que tenia mas de mil y cien leguas, todo hechado por sierras tan
grandes y espantosas que por algunas partes mirando abajo se
quitaba la vista, y algunas de estas Sierras derechas y llenas de
pie dras, tanto que era menester cavar por las laderas en pena
viva para hacer el camino ancho y llano, todo lo qual hacian con
fuego y con sus picos; por otras lugares havia subidas tan altas
y asperas, que hacian desde lo bajo escalones para poder subir
por ellos a lo mas alto, haciendo entre medias de ellos algunos
descansos anchos para el reposo de la gente; en otros lugares
havia montones de nieve que eran mas de temer, y estos no en un
lugar sino en muchas partes, y no asi como quiera sino que no ba
ponderado ni encarecido como ello es, ni como lo bemos, y por
estas nieves y por donde havia montanas, de arboles y cespedes lo
hacian llano y empedrado si menester fuese.


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